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| Pimientos de Padrón |
Los Pimientos de Padrón, también conocidos como pimientos de Herbón cuando están amparados por la IGP, son uno de los bocados más queridos de la gastronomía gallega. Pequeños, de color verde oliva y con entre 5 y 10 cm, llegaron desde América en el siglo XVI y encontraron su hogar perfecto en el Convento Franciscano de San Antonio de Herbón, en la parroquia de Herbón (Padrón, A Coruña).
Pequeños, humildes y verdes, los pimientos de Padrón son como Galicia misma: sencilla en apariencia, intensa cuando menos te lo esperas.
🥘 Un clásico de la mesa gallega
Se sirven como entrante o acompañamiento, y su sabor es intenso, fresco y vegetal. Pero lo que realmente los hace famosos es su juego de azar culinario: unos pican… e outros non.
A veces puedes intuirlo por el olor fuerte que desprenden, pero la verdad es que solo lo sabes cuando ya están en la boca. Esa es parte de su encanto.
🔥 ¿Por qué pican algunos y otros no?
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| Pimientos de Padrón |
En su origen, todos picaban. Con el cambio de clima y el cultivo en Galicia, la intensidad se suavizó, aunque nunca del todo. La clave está en una sustancia llamada capsaicina, que la planta produce en mayor cantidad cuando:
• Recibe mucho sol
• Tiene poca agua
• Se acerca el final del verano, especialmente en agosto
Por eso, en los meses más secos, aumenta la probabilidad de que alguno te sorprenda.
🌱 Un producto ligado a la tierra
Aunque hoy se cultivan en varios lugares, los auténticos Pimientos de Herbón con IGP siguen vinculados a las huertas históricas del convento franciscano. Su sabor, su textura y su tradición los convierten en un símbolo de Galicia.
🍳 Cómo freír los Pimientos de Padrón para que queden perfectos
Freírlos bien es sencillo, pero tiene su técnica. Así es como quedan tiernos, brillantes y con ese punto de sal que los hace irresistibles.
1️⃣ Elige bien la sartén
Lo ideal es una sartén amplia o una plancha. Cuanto más espacio tengan, mejor se doran sin cocerse.
2️⃣ Aceite, el justo
Añade un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pero sin llegar a cubrirlos. Lo suficiente para que se frían, no para que naden.
3️⃣ Fuego alegre
Pon el fuego medio-alto. Si está muy bajo, se pochan; si está muy alto, se queman sin hacerse por dentro.
4️⃣ No los laves justo antes
Si los lavas, sécalos muy bien. El agua hace que salten y que se ablanden.
5️⃣ A la sartén sin miedo
Échalos enteros y muévelos de vez en cuando. Estarán listos cuando la piel empiece a arrugarse y aparezcan manchas doradas.
6️⃣ Sal gorda al final
Siempre al final, recién sacados de la sartén. La sal gorda les da ese toque crujiente que los hace únicos.
7️⃣ Truco de la abuela
Si quieres que queden aún más tiernos, tápalos 30 segundos al final de la fritura.
Si los prefieres más secos y marcados, no los tapes.
Unos minutos de sartén, un puñado de sal y un plato lleno de verde brillante. Así de simple es la felicidad cuando llega en forma de pimientos.


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