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| Cañón Vickers de 381 mm Monte de San Pedro |
La Costa Ártabra —ese arco indómito que abraza el Atlántico desde Arteixo hasta Ferrol— es hoy un territorio de acantilados, faros, playas abiertas y aldeas que miran al mar con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con él. Pero durante buena parte del siglo XX fue también una fortaleza atlántica, un cinturón defensivo diseñado para proteger la entrada a las rías de A Coruña y Ferrol, dos enclaves navales de enorme importancia estratégica.
Entre 1914 y 1930, y especialmente tras la adquisición de los cañones Vickers en 1926, la costa se llenó de baterías, túneles, polvorines, puestos de observación y proyectores de luz. Hoy, sus ruinas sobreviven como cicatrices hermosas: abiertas al viento, al salitre y a la imaginación.
Este recorrido reúne las principales posiciones defensivas de la Costa Ártabra, desde Arteixo hasta Valdoviño, pasando por Oleiros, A Coruña y Ferrol.
1. Arteixo: la puerta sur del sistema defensivo
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| Estructura militar de Monticaño |
Batería de Monticaño (Arteixo): un balcón militar sobre la bahía coruñesa
La Batería de Monticaño fue una de las posiciones clave del flanco sur del Golfo Ártabro. Desde su altura dominaba la entrada a la bahía de A Coruña, trabajando en coordinación con Mera, Dexo y San Pedro.
• Instaló 4 cañones Vickers de 152,4/50 mm y piezas antiaéreas.
• Su misión era cubrir el acceso sur a la ciudad y complementar las grandes baterías de la costa norte.
• Durante la Guerra Civil, sus cañones fueron desmontados para otros frentes.
Hoy es un parque-mirador con senderos, zonas verdes y restos militares perfectamente reconocibles. Su mezcla de ruina y paisaje lo convierte en un lugar simbólico: un espacio que fue frontera y hoy es refugio.
2. A Coruña: la ciudad-fortaleza
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| Batería militar de San Pedro |
Monte de San Pedro
• Cañones Vickers de 381 mm, entre los más potentes de Europa. Hoy es un parque-mirador que combina memoria militar y paisaje urbano.
Punta Herminia
• Posición complementaria a San Pedro. Controlaba el acceso norte a la bahía.
2. Oleiros: el centinela de la entrada a la bahía
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| Estructuras militares de la batería de Dexo-Serantes |
Instalación defensiva de Mera
• Levantada en el siglo XVII para proteger la entrada de la ría. Aún conserva elementos históricos como un búnker, un pequeño galpón y varios faros de enfilación.
Batería de Dexo–Serantes
• Integrada en el Monumento Natural Costa de Dexo. Túneles, asentamientos y plataformas en un entorno de acantilados.
4. Ares y Mugardos: la boca de la ría de Ferrol
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| Baterías de la bailadora |
A Bailadora (Ares)
• Controlaba la entrada norte de la ría. En proceso de recuperación patrimonial.
Punta Segaño (Mugardos)
• Complementaria a A Bailadora. Vigilaba la boca sur de la ría.
4. Ferrol: el corazón estratégico
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| Estructura militar de Cabo Prior |
Batería de Punta Viñas
• Construida en 1739 para defender la entrada de la ría de Ferrol, la batería de Punta Viñas cruzaba fuego con Prioriño, Canelas y Cariño. Llegó a tener 17 cañones y un cuartel para 60 hombres. Con el puerto exterior fue trasladada junto al faro de Prioriño, donde hoy se conserva como elemento patrimonial.
Monte Ventoso
• Posición elevada para vigilancia y comunicaciones.
Cabo Prior
• Complejo defensivo monumental con cañones Vickers de 381 mm. Túneles, polvorines y puestos de mando.
Santa Comba
• Restos de túneles y plataformas en un entorno de acantilados.
6. Valdoviño: la frontera norte del sistema
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| Restos de baterías de Campelo Bajo |
Campelo Alto y Campelo Bajo
• Baterías clave del plan de artillado de 1914 equipadas con cañones Vickers que servía como vigilancia activa durante la II Guerra Mundial.
Punta Frouxeira
• Puesto de proyectores de luz de largo alcance. Hoy ruinas abiertas al viento del noroeste.
Un legado entre ruinas y horizonte
La Costa Ártabra conserva en sus acantilados la memoria de un tiempo en que el mar era frontera y amenaza. Hoy, esas mismas estructuras se han convertido en miradores, rutas y espacios de contemplación, donde la historia se mezcla con la geología, el viento y la luz atlántica.
Caminar por estas baterías es recorrer un territorio que fue fortaleza, pero también es —y siempre será— paisaje, refugio y relato.
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