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Negreira: un respiro entre bosques, piedra y camino

Ponte Maceira Negreira es uno de esos lugares que no buscan llamar la atención, pero que te reciben con una calma antigua. Entre el Camino de Santiago, los pazos escondidos y los ríos que la rodean, esta villa es un refugio perfecto para un día sin prisas , especialmente en invierno, cuando la niebla baja y el paisaje parece hablar más bajito. Aquí va una guía cercana para disfrutarla con tiempo, con abrigo y con mirada abierta. 🕰️ Un poco de historia: tierra de paso y de pazos Negreira creció como villa de paso en el Camino a Fisterra. Durante siglos, peregrinos, comerciantes y viajeros cruzaron su puente y descansaron en sus posadas. Su símbolo más conocido, el Pazo do Cotón , fue residencia señorial y punto estratégico. Su arco, su puente y sus muros de piedra cuentan historias de hidalgos, de rutas antiguas y de un tiempo en el que todo se movía más despacio. La zona también está marcada por los pazos rurales , pequeñas fortalezas familiares que aún hoy salpican el paisaje y rec...

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Bares: donde Galicia se asoma al infinito

Pueblo de Bares
Pueblo de Bares

Si alguna vez soñaste con llegar al fin del mundo y quedarte a vivir en el susurro del viento, Bares es tu sitio. Esta pequeña parroquia marinera, perteneciente al municipio de Mañón, es mucho más que un punto en el mapa: es una emoción quieta, un faro encendido en la memoria.

🧭 Donde el mar se bifurca

Bares se encuentra en el extremo norte de Galicia, justo donde el Cabo Estaca de Bares separa el Atlántico del Cantábrico. Aquí el viento tiene nombre propio y las gaviotas parecen custodiar secretos antiguos. El faro, solitario y firme, vigila los acantilados como un druida de piedra.

🏛️ Ecos de historia

Puerto de Bares
Puerto de Bares

Dicen que los fenicios ya recalaban por estas costas, y no es para menos: en el puerto de Bares se conservan restos de un muelle que podría datar del siglo VII a.C. Pasear por sus calles es sentir que el tiempo se ha detenido para que tú lo escuches.

No te pierdas:

La iglesia de Santa María de Bares, con su aire románico y su cementerio mirando al mar.

El antiguo puerto, donde las barcas se mecen como si esperaran a los navegantes de antaño.

El mirador de Estaca de Bares, ideal para ver cómo se funden los dos mares y cómo se deshace el sol en el horizonte.

La Garita de Bares, una antigua atalaya de vigilancia costera que parece sacada de una novela de aventuras. Desde allí, el paisaje es puro vértigo y belleza: mar abierto, acantilados y la sensación de estar en el confín del mundo.

Los molinos junto a la estación de observación de aves, testigos mudos del viento que aquí nunca descansa. Son estructuras sencillas, de piedra y alma, que acompañan a los observadores de aves en su contemplación del cielo y del mar. Un rincón perfecto para dejarse llevar por el sonido del aire y el batir de alas.

🌿 Naturaleza sin filtros

Estaca de Bares
Estaca de Bares

Aquí no hay artificios. Solo acantilados, bruma, y una vegetación que parece brotar del alma de la tierra. Si te gusta el senderismo, hay rutas que bordean la costa y te llevan por paisajes que parecen sacados de una leyenda celta.

Y si eres de los que buscan aves, estás de suerte: Bares es un punto clave para la observación de especies migratorias. Trae prismáticos y paciencia… el espectáculo está garantizado.

🍽️ Comer con el alma

En Bares se come como se vive: con sencillez y sabor. Pulpo á feira, caldeirada de pescado, empanada de xoubas… todo sabe a mar y a casa. Si tienes suerte, algún vecino te contará cómo se preparan los percebes en días de temporal, o cómo se celebran las fiestas con gaitas y queimada.

Para cerrar los ojos y quedarse

Bares no es un lugar para tachar de una lista. Es un sitio para volver, para escribir, para quedarse callado y dejar que el viento te peine los pensamientos. Si vas, lleva abrigo, cuaderno y ganas de sentir.


Recopilatorio visual de rutas y paisajes de la provincia. Un viaje en imágenes que muestra playas, montes, pueblos y rincones rurales, reflejando la diversidad y la belleza de nuestra tierra. No es una guía completa, sino una invitación a seguir descubriendo nuevos lugares y a disfrutar del camino.


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