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| Calacú (calabaza) |
Hay noches que huelen a castañas, a niebla y a historias que no se cuentan en voz alta. Y en Galicia, esa noche tiene nombre propio: Samaín.
Antes de que Halloween se colara con sus calabazas yankis y sus disfraces de supermercado, aquí ya se celebraba algo mucho más profundo. El Samaín es la fiesta celta que marca el fin del verano y el inicio del invierno, cuando los antiguos creían que el mundo de los vivos y el de los muertos se tocaban, aunque fuera solo por unas horas.
🎃 ¿Y qué pasa en Samaín?
• Se tallan calacús (calabazas) con caras raras, no para decorar, sino para espantar a los espíritus traviesos.
• Se encienden velas, se cuentan leyendas, y en algunos pueblos aún se habla de la Santa Compaña como si fuera vecina.
• Los coles se llenan de esqueletos de cartulina, pero también de cuentos de meigas, trasnos y mouros que salen a pasear cuando cae la noche.
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| Santa compaña |
🌫️ Una atmósfera muy nuestra No hay que irse a Salem para sentir escalofríos. Basta con una noche húmeda en la costa gallega, con el viento silbando entre los hórreos y las sombras alargándose por los caminos. Samaín es eso: una mezcla de respeto, magia y tradición, donde lo ancestral se cuela entre las rendijas de lo moderno.
🔥 ¿Por qué celebrarlo?
Porque es nuestro. Porque conecta con la tierra, con los que ya no están, y con esa parte de nosotros que aún cree en lo invisible. Porque en Galicia, hasta el miedo tiene raíces.
Así que este 31 de octubre, antes de ponerte el disfraz de zombie, enciende una vela, escucha el silencio, y sal a buscar historias. Puede que Samaín te regale una.


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