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| Playa do Carro |
La Playa do Carro, también llamada Ribeira do Carro, se esconde bajo los acantilados de Loiba, en el municipio de Ortigueira. Es un arenal salvaje, largo de casi 1 km y completamente aislado, de esos que te recuerdan que Galicia sigue teniendo rincones donde manda la naturaleza.
La playa combina arena blanca y fina con tramos de roca, sobre todo en los extremos. El entorno es abrupto, vertical, lleno de viento y espuma.
🪨 Un paisaje poderoso
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| Pena Furada |
Aquí encontrarás Pena Furada, una roca perforada por la erosión marina que se ha convertido en una de las formaciones más singulares de esta costa.
⚠️ Acceso: solo para gente muy segura
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| Playa do Carro |
Llegar no es fácil. El sendero baja desde lo alto del acantilado y termina en un tramo muy inclinado, donde hay que ayudarse de una cuerda fija.
No es un acceso cómodo ni recomendable con lluvia, calzado inadecuado o si no se está acostumbrado a este tipo de descensos.
Importante:
• No es una playa familiar.
• No es una playa para improvisar.
• En días de mar fuerte, mejor admirarla desde arriba.
🌊 Un arenal para sentirte pequeño
Cuando llegas abajo, la sensación es brutal: un arenal largo, abierto al Atlántico, sin construcciones, sin ruido, sin nada que rompa la línea entre mar y acantilado.
Es perfecta para caminar, fotografiar y dejar que el viento haga su trabajo.
📍 Dónde está
• En los acantilados de Loiba, Ortigueira.
• Cerca del famoso Banco de Loiba, aunque más escondida y mucho menos visitada.
• El sendero parte de la zona alta, junto a pistas rurales.
🧭 Consejos prácticos
• Calzado firme.
• Evitar días húmedos o con mar de fondo.
• Llevar agua: no hay servicios.
• Revisar la marea si quieres recorrerla entera.
• Si dudas del descenso, disfruta desde arriba: las vistas ya valen el viaje.



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